martes, 26 de octubre de 2010

Consejos.

Cuando nació mi hermano menor, Arturo, yo tenía 8 años. Siempre fui bastante extraña, incluso desde pequeña, así que ya era bastante madura para mi edad y me dedicaba a cuidarlo, leerle cosas, enseñarle todo lo que podía. Él nunca ha recibido un golpe de mi padre, contrario a mi, que recibí muchos hasta los 12 años. Recuerdo que mi enano, como lo llamo cariñosamente, aún ahora que es casi de mi tamaño, cuando era aún un bebé, no se dormía hasta que me tuviera cerca y me cogiera de la mano. Recuerdo sus primeras palabras, la vez que se rompió el brazo y sólo se tranquilizó cuando le dije que todo saldría bien, cuando murió Rondy y él lloraba y nos abrazamos y lloramos juntos, cuando me fui a España y él lloraba porque pensaba que ya no volvería, así que le prometí que llamaría mucho y lo hice, incluso tuve que visitar muchos cybers estando en San Sebastián sólo para hablar con él y con mi madre... no sé, siempre ha estado ahí y espero estar siempre para él.
Hoy fue uno de esos días en los que te das cuenta de que ha pasado el tiempo. Mi madre me dice que Arturo le ha dicho que ha tenido un examen en el Instituto y que no le ha ido muy bien; me dice que ni siquiera le ha mostrado la prueba. Voy a su cuarto y le digo que me la muestre. Tiene 5 aciertos de 11 posibles. No le digo nada y me voy del cuarto. A la media hora, toca mi puerta y me dice que se ha cortado jugando con no sé que cosa. Lo reviso, nada de que preocuparse. Le pido que se siente y accede y me mira con esos ojos que tienes a los 12 años, suplicándo que alguien te explique el mundo, te explique como funcionas, hacia donde debes ir pero sin darte órdenes, que tú eres el que manda. Hablamos. De cualquier cosa, de lo difícil que está el mundo laboral, que tiene que esforzarse más, que yo sé lo inteligente que es, que la vida actual te exige graduarte mínimo de Secundaria, que es lo que él cursa actualmente, para tener cualquier trabajo, incluso de chofer le digo [sé que él aún no tiene claro lo que quiere ser, contrario a mi que a esa edad ya sabía que yo quería trabajar en la música...], repasamos los errores que tuvo en la prueba, le explico en qué se equivocó, trato de ser calmada, de mirarlo a los ojos, de explicarle como a mi me hubiera gustado que lo hicieran... y termino abrazándole y diciéndole que estoy orgullosa de él y que como lo conozco, sé que aún puede dar más y sacar mejores calificaciones. Lo mando a dormir y le doy un beso enorme.
Y ahí lo comprendí: sin importar cuantos años tenga, Arturo siempre será mi hermanito bebé que no se duerme a menos que tenga mi mano cerca para cogerla entre sus pequeños dedos.

sábado, 23 de octubre de 2010

Somos máquinas que no entendemos, que se enamoran cada cierto tiempo.

Pocas cosas me dan tanta calma y placer como lo que estoy haciendo ahora mismo; podría escuchar a La Costa Brava por siempre. Y si, también podría pensar en tu sonrisa, en tu voz, en ti, por siempre.
Y aunque ahora mismo canta La Costa Brava, todo el día tuve esta canción en la cabeza.

viernes, 22 de octubre de 2010

Nunca he conocido a nadie tan fácil de amar.

Llevo varíos días seguidos cantando Ángela de Mikel Erentxun. Es probable que se deba a acontecimientos recientes aunque también es probable que sea porque tiene frases como la que da nombre a esta entrada.
El finde pasado estuve en el D.F.; tengo completamente claro que debo vivir allá, pronto, si quiero estar en los eventos musicales que me gustan. El viernes 15, estuve en el Imperial, escuchando a los Manos de Topo, en su primera visita a nuestro país. 300 personas escuchando a Miguel Ángel cantar/llorar... flipaba. Además, tuvieron como abridores a Suave as hell, de Guadalajara, que me gustaron bastante. Personalmente, sufrí/canté todo lo que pude y de esa manera, me saqué muchas ideas tontas que traía en mi cabeza desde un par de semanas atrás. Siempre lo he dicho, nada que una cerveza y una buena canción no te puedan curar. Y si, incluso si es cerveza Sol.
Al día siguiente, la mayor parte del día, estuve en el Corona Capital. Me perdí de una muuuuuy buena fiesta, según me comentan, pero yo moría por ver a Triángulo de Amor Bizarro así que desde tempranito estaba en el Autódromo... Luego el día se tornó un poco confuso, ya que había dormido poco y estaba realmente cansada. Creo haber visto a White Lies, escuchado a Rey Pila y Adanowsky, luego me tumbé en el suelo, creo que después comí, que por cierto nunca había visto cerveza tan cara! [95 pesos, casi 9 euros el vaso! D:], luego vinieron Delphics, Echo and the Bunnymen [enooooormes! me hubiera encantado tener un Red Bull cerca para tomármelo y realmente disfrutar su concierto], creo que después vi un poco de Regina Spektor [no me gusta, lo siento, ni en directo logró atraparme], luego creo que fue James [que si, que merezco que me odies porque no los conocía y son excelentes!], escuché un poco de Interpol [lo siento, tampoco soy fan] y si, por lo que estaba ahí... los Pixies. No podía evitar pensar que sin ellos, Nirvana no hubiera existido. No podía dejar de pensar que algún día, alguien en algún lugar preguntaría "¿recuerdan la primera visita de los Pixies a México?" y yo respondería con una enorme sonrisa en el rostro: "Claro" yo estuve ahí." Recibí millones de empujones, vi gente desmayándose, tenía frío y dolor de pies... y no importó. Cuando Kim miraba hacia mí [porque no me importa lo que diga la gente que estaba a mi alrededor, Kim me miraba a MI], cuando grité con David La la love you, cuando me dolió la garganta de tanto gritar Debaser... no me importó. Salí muerta del lugar y tardamos como una hora en llegar al hotel. Luego creo que alguien nos perseguía, pero logramos huir. Y me encontré 50 pesos.
Y al día siguiente vi a Alejandro a mi sis.
Caótico, no? Y me encanta. La canción va un poco por la ciudad: puede resultar confusa, demasiado grande... pero es bellísima. No deja de sorprenderme ese anonimato que logro sentir cuando estoy allá. Ese gustito que me da sentirme sola pero a la vez rodeada de gente. Jajaja... muero por vivir eso todos los días, no diré por siempre, pero si por un buen tiempo. Comenzaré a hacer las maletas y a arreglar todo. Realmente pienso irme en enero y sólo se lo he dicho a Andrea y lo he escrito aquí... En fin, así soy...
La canción también va un poco por ti. Tú fuiste parte muy importante de lo bien que me lo pasé este finde... nunca había conocido a alguien con quien no pudiera dejar de hablar, a quien no pudiera dejar de mirar. Y eso me fascina. Espero haberte hecho sonreír al menos un 50% de lo que tú me hiciste sonreír a mi. Ah... qué buen finde, joder... y los que vienen... y si, lo repito: me voy, pero siempre, siempre vuelvo al D.F.

viernes, 8 de octubre de 2010

Pon tu mente al sol.

Recuerdo muy bien el 9 de julio de 2008; recuerdo buscar en periódicos, en blogs, algún indicio de que los rumores no fueran cierto. Pero era cierto, todo era cierto. Sergio Algora había muerto. Sabíamos que estabas enfermo, sabíamos que las cosas esas de la salud no iban muy bien pero... aún así, no me lo esperaba. El punto es que... ayer te soñé, Sergio. Charlábamos, como si fuéramos amigos... y pensar que, al menos en esta vida, no nos podremos conocer... me gustó el sueño, no es que me queje... pero odio saber que la muerte me separa de la gente... hace tiempito que no me acordaba del terrible miedo que le tengo a la muerte... escucharé tu voz, hasta que pueda dormirme... abrazos donde estés Sergio.
Cada mañana, el amor de mi vida acaba de fallecer...