martes, 4 de diciembre de 2012

Probablemente no estás listo.

Fin de semestre, tiempo de decir "no mames, ya pasaron seis meses" y "wiii, no más escuela... por un tiempo". Siempre, a los finales, me da por reflexionar, como a todos, supongo. Hoy fue un día importante: presenté mi primera revista impresa, con reportajes hechos por mi, siendo Editora General, tras un mes de trabajo intenso, entrevistas raras y noches sin dormir. Diablos, incluso usé Indesign y me sentí inútil en ese menester. Pues lo hice, acabé con esa revista y quedó damn good. Uno de mis profesores favoritos de toda la carrera, me felicitó. Que un Profesor con dos maestrías y un doctorado, y que además es un gran investigador, te diga que le gustó tu proyecto y que identifique que es tuyo, pues... pues me puso muy feliz.

El punto es que camino a casa, cuando las felicitaciones y sonrisas habían terminado, pensé en ti. No sé si pensé en ti porque nadie me acompañó en esos momentos de felicidad o porque hace mucho que no lo hacía, de verdad no sé por qué. Pero pensé en lo genial que sería que tú estuvieras ahí. Que hubieras llegado, de repente, en medio de la presentación, y me sonrieras a lo lejos, y yo te sonriera, que perdiera un poco el hilo de lo que estaba diciendo, me pusiera roja y me pusiera mil veces más nerviosa de lo que me encontraba. Pero era imposible que sucediera. Tenemos meses sin hablar. Meses. Creo que es lo más que hemos durado sin platicarnos nuestras cosas. Y es que, ¿qué podríamos platicar? ¿De cómo estás tan bien sin mi? ¿De cómo yo estoy mal sin ti?. Mejor evitarnos esos inconvenientes y awkwards momentos y te elimino del todo. Bloqueado de FB, bloqueado de Twitter, borrado de mi agenda del celular. No te borro de aquí porque ni siquiera creo que te tomes la molestia de leer esto, lo que es bueno, no quiero que sepas esto. No quiero que sepas nada de mi. No quiero que sepas que las cosas comienzan a ir mejor.

No estoy lista para querer a alguien de nuevo. No así como te quería. Pero estoy retomando mi camino, mi yo, lo que era antes de ti. Y si, en días como hoy te extraño y mucho. Pero extraño lo que solíamos ser, esas veces que estaba contigo y cantábamos y sentía que todo iba a estar bien. Pero tengo que aprender que puedo cantar yo sola y seguirme sintiendo bien.

Estoy descubriendo nueva música, sin ti. Y vaya melodías: gracias Vaccines, esta recuperación y esta felicidad no sería posible sin ustedes: Norgaard - The Vaccines

No hay comentarios: