martes, 19 de abril de 2016

B.

Hola, B. No espero que leas esto, pero si no te escribía, si no hacía un ultimo intento por contactarte, me iba a morir. Y sabes que no exagero, sabes que cuando se me acumulan las palabras, necesito vomitarlas, regalárselas al primer espacio en blanco que encuentre y deshacerme de ellas. No sé cómo estás, pero me gusta imaginar que estás bien, que estás feliz. He estado visitando tu ciudad, mi ciudad favorita. Vi a nuestro amigo A., aquel que nos presentó y que sé que fue muy importante para ti en alguna etapa de tu vida. Desconozco si lo sigue siendo, porque al igual que hiciste conmigo, simplemente te desapareciste de su vida. Y precisamente por eso te escribo; no es reclamo, tus razones tendrás para alejarte de tu pasado, para cortarnos a todos de tajo, pero quiero que sepas que se te echa de menos. Siempre fuiste muy importante para mi. Tal vez mi error fue no habértelo dicho en su momento. A. me dijo que yo era muy importante para ti. Tal vez tu error fue no habérmelo dicho en su momento. Hace poco leí una frase que en resumidas cuentas decía eso que todos dicen de "el hubiera no existe". Y yo sé que es verdad, que no puedo hacerle autopsias a mis errores porque no es justo, porque en su momento las decisiones que tomé fueron las que me parecieron correctas, pero joder, si pudiera regresar el tiempo, si de verdad pudiera regresar el tiempo lo primero que haría sería ir a ese pasado en el que aún te podía abrazar, en el que aún podía perderme contigo en tu ciudad y beber pulque por ahí y pedirte que por favor, nunca me fueras a cortar de tajo de tu vida. A. me asegura que fui muy importante en tu vida. Yo te aseguro que fuiste y eres muy importante en la mía. Tan importante que hoy, con más de 4 años sin saber de ti, sigo pensando en ti. Cada vez que veo un maldito teclado u órgano me acuerdo de ti. Un abrazo a la distancia, mi querido B.

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